pageTracker._initData(); pageTracker._trackPageview(); } catch(err) {}
Jun 4 2009

sabor a final

Todo toma otra dimensión cuando el final de algo se aproxima, u otras dimensiones -por hablar en plural-. Porque las perspectivas que uno empieza a tener son múltiples y diversas. Se sacan conclusiones, se desechan posibilidades, se abren puertas, surgen nuevas ideas…

Porque eso me ha dado España: multiplicaciones. Porque si consideraba que una cosa podía ser de una determinada manera, ahora lo puede ser de dos o más maneras, y así con todo. Y en todas las reflexiones que surgen, me pregunto si realmente me lo ha dado España, o el crecimiento y el cambio están en uno mismo.

Pero que este país -y esta ciudad en especial- me han dado material para abrir perspectivas, no hay dudas. Hasta he comprendido porqué algunos compatriotas que aquí se instalan resuelven no regresar. Si bien al mismo tiempo entendí también porqué muchos queremos regresar. Como podéis ver, me incluyo entre quienes quieren volver, pues lo que tenemos en nuestros países y ciudades de origen siempre tendrá un valor extra, vengamos de donde vengamos, vivamos en las condiciones en que vivamos.

Y podemos llegar a extrañar cosas insólitas. Como Martín (Hache) que extrañaba los techos bajos, blancos y sin gracia de su barrio; o su padre que extrañaba el que la gente silbase sin razón; o una amiga que siente nostalgia por el olor a asadito que despiden los edificios en construcción o yo misma que “extraño” los autos viejos en los que suena cumbia a un volumen tan considerable que contagia.

Aunque hay otras cosas a las que uno se acostumbra muy fácilmente por el simple hecho de que funcionan bien y son más difíciles de soltar. Esto sucede por ejemplo con el transporte que, no importan las distancias, uno sabe que llegará bien y a horario. Tanto el metro, como los autobuses y los trenes funcionan perfectamente y las carreteras están en buenas condiciones.

Toro de Garcigrande

La ciudad está limpia. Los jardines se cuidan y se multiplican. En política, las elecciones son transparentes. Los presidentes y políticos responden a preguntas directamente y van a debates. Las innovaciones son constantes. Las inversiones en investigación son impensables para nosotros. El archivo y la memoria se cuidan. El sistema sanitario es prioridad y no hay diferencias para nadie, ni se escatima dinero en él. Los horarios se cumplen. Las normas de tránsito también.

Y así podría seguir con muchas cosas de las cuales debiéramos aprender. Lo mismo que podría citar cosas de las cuales es mejor mantenernos en la nuestra, porque al fin y al cabo es una retroalimentación a la cual espero haber contribuido mínimamente desde mi pequeña ubicación en el mapa.

Hice mucho de lo que quería hacer, hice mucho que no esperaba hacer y no hice mucho de lo que pretendía hacer, lo que también podía suceder. Estas experiencias pueden planificarse, pero luego todo va surgiendo de manera espontánea e inesperada. Y mientras tanto, el tiempo es el principal enemigo. Al comienzo porque no pasa y al final porque pasa demasiado rápido, sin dar lugar a todo lo que uno hubiese querido.

Sin embargo, España te levanta de tu silla lo quieras o no. Todo se mueve tan diferente y a un ritmo imparable que es difícil que uno se quede estancado. Siempre habrá algo por hacer, y gusta tanto que siempre habrá razones por las cuales volver.


May 4 2009

la parodia europea

Excentricidades tenemos todos. Y particularmente en las esferas presidenciales no suelen faltar. Nosotros tendremos lo nuestro, pero les aseguro que en ámbito europeo también hay anécdotas que reclaman pochoclo.

Primero, lo gracioso es cómo ellos analizan nuestras situaciones, tal vez olvidando las propias. Un ejemplo es cómo  en estos días los medios europeos no han dejado de mostrar su sorpresa por la galantería que había ido a ocultar Lugo -si bien lo que menos creen es la pasividad de la población de índole machista-.

Nuestra Presidenta también los ha anonadado con la cantidad de maquillaje en su cara, sus impuntualidades y la desfachatez de su marido. Lo mismo no entienden también que un presidente (Evo) sea capaz de hacer una huelga de hambre para que se apruebe una medida a su gusto, sobre todo considerando que ¡él es el presidente! Y ni hablar de Chávez que les da material jugoso para las líneas obligadas, con frases como aquellas en las que llama  “the devil” a aquel texano que nadie quiere recordar.

Sin embargo, Europa misma no está libre de estas excentricidades en absoluto. La última reunión del G-20 fue el clímax de estas extrañezas (la llegada de Obama trastabilló todo), que en realidad están instaladas en el día a día, si bien más sutilmente.

El número uno de las excentricidades europeas es el señor Silvio Berlusconi, producto también de las excentricidades del mismo pueblo italiano. Su tono de bronceado no ha sido encontrado en ninguna parte, lo mismo que el color de su siempre cambiante cabello (nunca mejor usada esta palabra en singular). Una de las cosas que hizo que no deja de mencionarse es que en dicho reunión se lo vio saludar bruscamente a Obama para autopresentarse: “¡mister Obama, mister Berlusconi!”. Medio país se ha reído de él, pues hasta la Reina lo reprendió. Enojadísimo, amenazó con no dar más conferencias de prensa alegando que todo lo que él hace/dice es motivo de burla.

Il Cavalieri

Il Cavalieri

Sin embargo, él es quien se las rebusca. Quien más sino sería capaz de decir que los evacuados por el terremoto no tenían que quejarse demasiado pues ir a las carpas de los refugiados era como ir de camping un fin de semana;  describió a Obama como “joven, guapo y bronceado”;  dejó esperando a Angela Merkel mientras atendía una prolongadísima llamada; y la última es que eligió a modelos como candidatas a diputado de su partido, algo en lo que retrocedió tras el enojo público de su mujer.

¿Quién le sigue? El magnate Sarkozy que ya no viene solo, viene con la inexpresiva Carla Bruni, que recientemente estuvo en carrera de traseros con doña Letizia. Sarkozy ha llevado al extremo su sinceridad por el gusto del lujo, al punto de que dos días después de pedir a la población francesa austeridad, se fue de fin de semana de descanso a Nueva York. O su afición por demostrar que es un hombre como todos lo llevó a tocar la cola de su mujer delante de infinidad de fotógrafos. La verdad es que hace reír solo con su andar, rápido y pequeño simultáneamente.

la pareja ítalo-gala

la pareja ítalo-gala

En Inglaterra lo más excéntrico viene de la mano de la realeza con historias que seguro conocerán. Una reina brava, un hijo indeciso (cuando quiere) y nietos a los que no se les puede escapar ninguna o la prensa los martiriza.

Y en España -por mencionar también al país anfitrión- si bien los gaffes presidenciales son menores, las mejores historias surgen de las peleas partidistas.

Esto no es todo Europa, pero les aseguro que pimienta no falta. Y lo mejor es cuando los mandatarios se juntan entre ellos. No por nada hoy Javier Marías dijo en su columna en la revista de El País “cada vez que se celebra una cumbre de presidentes de gobierno, se le cae a uno el alma a los pies”.


Abr 18 2009

MADRID

En un principio, Madrid no gustó. Tal vez la cantidad de gente, tal vez porque era una ciudad grande como todas, de aquellas en las que uno se siente despersonalizado frente a la multitud. Hasta que de a poco la ciudad comenzó a ganarme y superarme con todas sus particularidades, convirtiendo aquello que no me gustaba precisamente en la razón de sus encantos.

Así, si al comienzo creía que la gran cantidad de extranjeros era motivo para sentirme desorientada cual en Babel, hoy creo que sólo es motivo para un intercambio cultural riquísimo, con todas sus variantes. O si cuando llegué pensé que las paredes pintadas de una zona (barrio Tribunal) eran señal de desorden y descontrol, hoy creo son el encanto del barrio y su más preciada particularidad, con graffitis expresivos y no tanto.

Lo mismo me ha sucedido con cosas pequeñas. Por ejemplo, en los primeros días no me gustaba comer parada o sentada en la barra de los bares -como la gran mayoría- y hoy pienso que es una de las cosas que más extrañaré cuando regrese. Tampoco me gustaban las salidas por las noches, con todo el mundo desplazándose de un lugar al otro. Cuando ahora pienso que es una de las mejores características de estas salidas, pues uno toma una caña en un lugar, y va por la siguiente en otro lugar, probando distintos bocadillos y escuchando distintas músicas hasta cansarse o hasta no tener temas de conversación.

Sin embargo, otras muchas cosas me gustaron desde el comienzo y las fui aprovechando y redescubriendo con los meses que aquí llevo. Una de ellas es la convivencia de la historia con la modernidad. Enormes edificios testigos de todas las épocas, museos que albergan el mejor arte de siglos anteriores, filmotecas con el más clásico de los cines, teatros que representan las más altas obras españolas y bibliotecas con los manuscritos más intersantes, conviven con una explosión de expresiones culturales contemporáneas, derivadas de una ciudad que va al ritmo de cambios frenéticos. Pues, aunque digan lo contrario, la crisis todavía no se ha metido en la escencia de la ciudad y ésta avanza y multiplica sus opciones.

No deja de ser una enorme capital, con grandes distancias por recorrer, con diferencias sociales, con elementos tanto de España como no, pero en ella hay espacio para todos, haciendo de ésta otra de sus mejores características. Además, es una parte importante de la Europa que no conocemos, pero en la que fácilmente podemos sentirnos en casa.

Madrid ha sido durante mucho tiempo la gran capital del mundo español e hispanoamericano, algo de lo que todavía tiene por su gran poder centralizador. Con esta mini introducción, les dejo ahora la siguiente perlita de Agustín Lara y Lola Flores.


Abr 1 2009

Teacher! Leave us kids alone

A ver… ahora tocaré un tema que acá se vive muy candente y cuyas repercusiones no llegan hasta nosotros con el mismo peso. Se trata del debate europeo sobre la educación. En nuestra comunidad académica y pedagógica es algo ya muy conocido pero no se traslada con el mismo interés a las otras áreas.

La cara de todo este asunto se llama “Bolonia”. Esta palabra representa al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), creado con la Declaración de Bolonia en 1999 y que pretende la armonización de los sistemas universitarios europeos. Y esta armonización incluye puntos como que una titulación de un país tenga el mismo peso en otro país, que las horas de clase presenciales disminuyan en favor de mayor trabajo individual y que existan dos grados de eduación (uno básico y un posgrado de especialización). Todo pensado en función de que los estudios brinden una rápida respuesta laboral.

cab(re)a(dos)

Hay toda una teoría de fondo en este asunto que es una nueva concepción de la educación. Esta nueva concepción da una gran autonomía al alumno (¡”para que descubra por sí mismo el conocimiento”!) y una gran desolación al profesor que pasa a ser más un tutor que una verdadera autoridad. El conocimiento por el conocimiento mismo pierde su sentido para dar paso a una fórmula parecida a la siguiente: conocimiento = euros.

¿Y en qué consiste la pretendida mayor autonomía del alumno? Su eje está en la información y en las “competencias” (palabra de moda en la comunidad académica) a despertar. En cuanto a la información, ésta está disponible al alumno (pensar sino sólo en Internet) y éste debe ser capaz de encontrarla , discriminarla y usarla. Todo girará en torno a esta nueva necesidad: las bibliotecas se están reestructurando en este sentido y están surgiendo los CRAI (Centros de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación) para los cuales incluso existen grandes proyectos arquitectónicos.

En cuanto a las “competencias” , uno de sus principales promotores es la OCDE (Organización para el Comercio y Desarrollo Económico) que considera que “una competencia es más que un conocimiento y habilidades, implica la capacidad de responder a demandas complejas, utilizando y movilizando recursos psicosociales (incluyendo habilidades y actitudes) en un contexto particular”. Mirad sino desde qué tipo de organizaciones se están promoviendo las nuevas teorías educativas. Todo gira ahora en función del éxito y del aprender para aplicar inmediatamente, con eficacia y eficiencia.

no al plan bolonia

Desesperados ante esta visión lucrativa de la educación, alumnos y profesores toman constantemente las calles y universidades, forzando a huelgas de clases. Los que más afectados se siente son, sobre todo, los estudiantes de ciencias humanistas. Pero hay de todo y de muchos colores. Algunas universidades avanzan desenfrenadas hacia el EEES y otras van a pasos más lentos pues se trata de una casi total reingeniería. Mientras tanto, hay divisiones en todos los ámbitos, incluso en las mesas familiares.

Ver a los jóvenes manifestando me recuerda que en algún momento hubo un mayo del ‘68 y algunos de sus propios protagonistas hoy se ponen en contra de las nuevas concepciones: “el conocimiento no es sólo creación, sino también transmisión”, “más que conformación se necesita empuje”,  “pobreza cultural y degradación del conocimiento en mercancía no son un modelo a imitar” son algunas de las frases que pueden escucharse de ellos. Las empresas en cambio, bien calladas, esperan ávidas a una universidad que pronto comenzará a girar casi exclusivamente en torno a ellas, pero que dejará a muchos fuera del sistema.

En mi opinión esta reforma también pretende ser una revolución educativa modelo, en una carrera más para superar a Estados Unidos (si bien en el fondo todavía lo tienen como un gran maestro), pero cuestiones fundamentales están siendo dejadas de lado.

Sin embargo, la actitud al cambio es algo para imitar y en una sociedad como la actual es necesaria la integración de los países, por lo que varias de las medidas son totalmente justificables, necesarias y ejemplo.

¿Nosotros seríamos capaces de un cambio semejante? ¿Seríamos capaces de proponer un modelo adaptado a nuestra historia y cultura? ¿Hacia dónde está yendo nuestra universidad pública? ¿Y la privada será capaz de acompañarla?


Mar 3 2009

Igual desigual

La tarea de describir al español medio no es tarea fácil.

Primero que nada hay que decir que no se aprecia en absoluto una homogeneidad como tal, debido a  las características particulares de cada región y sus influencias. Ya he comentado por ejemplo del caso de los catalanes, defensores de su lengua propia y de carácter diferente. Y a esta observación ahora agrego la de los andaluces, que entre su influencia gitana y el calor de la región, se acercan más a la imagen que tenemos de los latinos en general.

Luego están también las diferencias que se derivan de la integración de tantos extranjeros. En algunas ciudades (Madrid entre ellas, claro) la interacción con estos es inevitable y las consecuencias están a la vista. Parejas internacionales, conjunción de costumbres, enriquecimiento intercultural, niveles de tolerancia que fluctúan, etcétera.

La historia también marca distinciones o, mejor dicho, generaciones. Está la gran cantidad de españoles pertenecientes a la tercera edad, algunos de los cuales incluso nacieron durante la primera guerra mundial y vivieron de cerca la guerra civil española. Están luego sus hijos que todavía la cuentan pero están más preocupados ahora en trabajar y sobrevivir a las crisis que derivan de mentiras económicas. Y les siguen quienes nacieron ya en plena democracia (desde 1978), muchos de los cuales dicen priorizar querer vivir el día al día en una especie de filosofía espontánea.

Sin embargo, tras esta introducción, intentaré dar una descripción de la imagen que suscita el español al que viene de fuera, por no decir ya que se trata del “español medio”.

Pues primero llama la atención algo que parecería menor pero no lo es: comen y beben. No es el sólo hecho que coman y beban, claro, sino que les gusta hacerlo en cantidad, todo es una buena excusa para ello. Y razones no les faltan: la gastronomía es de las mejores y los lugares a donde acudir abundan.

"Tumbado" (exposición de Rigollés en Sevilla)

"Tumbado" (exposición de Rigollés en Sevilla)

Otra característica que podría pasar por trivial es que insultan. Insultan constantemente, sin ofender la mayoría de las veces más que al mismo aire. Sin embargo, se caracterizan por quejarse en voz alta hasta de las cosas más mínimas como que el semáforo cambie de luz. Y también se quejan de cuestiones que para muchos sería un privilegio: que si hay una fila de dos personas o que si el transporte se llega a tardar dos minutos.

Me atrevo también a decir que son informales pero en un contexto determinado: el de Europa. Es que si se compara al español con el alemán, con el francés, con el suizo, etcétera, pues pareciera que es el gran desordenado (cruza la calle en mitad de cuadra, es muy pancho, fiestero…). Sin embargo, si se lo compara con América latina, todavía son muy formales y acatados siempre a un esquema del que no se los puede hacer salir por nada (a la hora de trabajar tienen una puntualidad de reloj suizo y sus responsabilidades nunca podrán exceder las de las pautadas, por ejemplo).

Algunas otras cuestiones a resaltar es que son muy tradicionales, familieros, de ritos culturales, de ciclos, tercos, sociales, de sentido del humor (aunque la ironía no su fuerte en absoluto)…

¿Y los argentinos? ¿Cuáles son las primeras impresiones que damos a los de fuera? ¿Por qué siempre los provincianos nos hemos quejado de que asocien al prototipo de porteño con todo argentino? ¿qué principales diferencias surgen en nuestro vasto territorio?


Feb 9 2009

Perlita primaveral

Hace unos días, antes de que regresase el terrible frío, la temperatura llegó a subir hasta los casi 15 grados, un “fenómeno” que no ocurría hacía unas buenas semanas castigadoras.

En fin, la gente salió a la calle cual si fuese primavera. Pero al mismo tiempo sucedió algo curioso: no es que salió todo el mundo sino que lo que más florecieron fueron las extravagancias, como en una postal neoyorquina. Y en un recorrido que hice de la ciudad, en unas pocas horas pude apreciar el ritmo nuevo que adquirieron las calles.

Lo primero que llamó mi atención fue un antiguo rockero (de unos sesenta años), vestido con sus mejores ropas al estilo Kiss, tocando heavy metal en su guitarra, en un punto estratégico de la estación del metro. A su lado, un cartel invitaba: “Doy clases de guitarra”. ¿Alguno se habrá acercado a preguntarle precios y condiciones?

mannequin testigo

mannequin testigo

Luego, una vez ya en los vagones del metro, pude ver a dos alemanes -apostaría a que eran padre e hijo- que se subieron impecables, de tapado, sombrero y pañuelo al cuello. Además de que parecían una especie “cowboy a la alemana”, lo curioso fue que para matar el tiempo se pusieron a leer “Das Kapital”, una opción que nunca se me hubiese ocurrido para un viaje de unas pocas estaciones.

Una vez en la calle, vi a una señora, impecable también, de aquellas de las de tapados de piel y tacones medios, muy bien acompañada y pituca… ¡con el pelo pintado de color violeta! Llegado ese punto, me pregunté ¿pero es que todas las extravagancias han decidido hacer una aparición conjunta? Y luego miré a mi alrededor y sólo veía parejas de “darkies”, jóvenes de tachas y piercings, peinados de todos los tipos, tatuajes invasivos… Ya no sé si estaba bajo un efecto de “percepción selectiva” pero la verdad es que la postal diaria estaba muy diferente.

Seguí mi camino y, antes de llegar a destino, en una triste plaza me topé con una improvisada y triste pista de hielo donde lo que parecía una triste mujer, practicaba unos tristes pasos de patinaje semi profesionales. ¿Y quién observaba también estas escenas?: un mannequin desde un balcón.

Cuando alcé la vista para ver mejor este extravagante muñeco también alcancé a ver que en varios de los demás balcones de la zona pendían carteles con la inscripción de “acá no aceptamos mascotas” pero lo extraño era que el gráfico consistía en un camello con la señal de prohibido. Me pregunté si no se trataría de un mensaje racista. No sería raro.

A las 23, cuando ya hubiese creído que todo volvería a estar más tranquilo, en realidad todo seguía “revolucionado”. Hasta pudimos ver cómo avanzaba una comuna de ciclistas que protestaban en conjunto. Demasiado rápido pasó el grupo y no pude identificar la causa de sus quejas, pero sí vi las remeras que los identificaba: algo así como “Biciprotesta”.

En definitiva: fue un extraño día que tal vez no sea tan extraño. Pero sí se puede decir que tuvimos un adelanto de la primavera. Después de un fin de semana a cero grado la temperatura hoy es de 10º, lo que me invita ver la reacción general, para comprobar si la postal se repite.

Además, de por sí el día ya está movidito. Un coche bomba sin heridos estalló cerca de un importante centro de convenciones y Cristina está visitando a políticos, empresarios y hasta a monarcas. ¿Qué tanto determinará el factor tiempo?

¿Nuestras ciudades también van al ritmo de la temperatura?


Feb 3 2009

El hoy por el hoy

¿Qué es lo que puede uno percibir de España hoy? Con este ‘hoy’ me quiero referir a la más pura actualidad, a febrero de 2009. Porque el  momento que vive el país ‘ahorita mismo’ es el de una especie de transición de un estado idílico a uno de demasiada realidad junta.
 
En este sentido, España no está solo porque éste ha sido el efecto global de la crisis mundial: un golpe contra la pared para más de un Estado que consideraba su buen pasar como algo permanente. Pero en definitiva todos se dieron cuenta de que la ficción no dejará nunca de ser ficción y por ende tiene un final.
 

el paro

el paro

El golpe para España fue más duro todavía porque vino con heridas al orgullo nacional, sobre todo en lo que se refiere a la Unión Europea. La Comunidad de la que forman parte ahora – justo ahora que están a la cabeza del desempleo en la región – le exige más compromiso político y económico. Porque ahora corresponde a España aportar para los nuevos miembros lo que antes significó puro beneficio propio: infraestructura (sobre todo carreteras y transporte), turismo, vanguardia, energía renovable, peso político, etcétera. O al menos le toca esperar una proporción menor.
 
Se ve al país desconcertado. No hay un líder político fuerte (excluyendo a la monarquía). Quienes están al frente, cometen un traspié tras otro. Quieren un lugar en el G-7 pero casi ni aparecieron en el Foro Económico Mundial de Davos. Están pendientes de si los invitan a las reuniones del G-20 pero en eso son capaces de caer en actitudes que muchos españoles calificaron de humillantes. En cuanto a los inmigrantes no saben muy bien qué política tomar sin caer en contradicciones. Quedan mal frente a la población mundial al no saber controlar un Barajas desconcertado por la nieve. Ahora que no está Bush, su política contra el terrorismo internacional no se define y ante la sola mención de Obama de cerrar Guantánamo se habló la posibilidad de alojar a sus víctimas-presidiarios.
 
Ni siquiera el tiempo les sonríe. Si no es la nieve inesperada (eran capaces de echar la culpa a los del servicio meteorológico), son ventadas destructoras generalmente previstas para el mes de marzo. O son también las inundaciones, las lluvias raramente tan reiterativas, las heladas, etcétera. 

A Rafa no se lo toca

A Rafa no se lo toca

 
Al mismo tiempo hay asuntos todavía sin resolver como la inmigración ilegal, el paro (en este mes llegaron a poco más de 3.300.00 parados), la violencia del ETA, el escándalo reciente del espionaje político, y un tema que no es menor pero que es de muchísima gravedad: la violencia contra las mujeres. Casi todos los días en el diario pueden leerse casos de violencia familiar contra mujeres desde niñas hasta mayores y que muchas veces terminan en asesinato.
 
Ah, pero Rafael Nadal es otra cosa. Penélope Cruz, también, o Javier Bardem. Allí sí que  el orgullo nacional frente a la comunidad mundial toma otro matiz. No mencionan que sus éxitos no redundan más que en un  beneficio económico y un prestigio para  ellos mismos. Sin embargo toman sus éxitos como propios y disfrutan en conjunto. 
 
Pero en este panorama más bien negativo, no se detienen en sus proyectos iniciados y no quieren quedarse atrás en un mundo que avanza a pasos de gigante. Así, siguen apostando a la formación académica, a la investigación, a la innovación, a la modernización (un ejemplo reciente es que en dos años la historia clínica de toda la población será digital), a la recuperación y manutención del patrimonio, a la producción cultural, etcétera.
 
¿Y nosotros? ¿Cuál es nuestro ‘hoy por hoy’? ¿Peor o mejor dentro de las obvias diferencias? Hay asuntos no dignos de mencionarse, pero otros de los que podemos alegrarnos. ¿No es en realidad así para todos, sea el momento que sea?


Ene 18 2009

Pasivo activo

Otra gran protagonista de los días, las semanas, los meses y los años en Madrid es… la Tercera Edad. Y les puedo asegurar que sus integrantes no son meros observadores de su cotidianeidad, sino que también son parte de su evolución y movimiento.

No tanto ya en el sentido laboral o político sino en el comercial, como jugosos clientes y también en el social, como receptores de servicios públicos. Así es como deben aumentar los presupuestos destinados a la atención sanitaria, a las residencias de ancianos, a las jubilaciones…

Más de dos millones de españoles son mayores de ochenta años y representan el 4,6% de la población total del país. Y estos números irán en un aumento tal que se calcula que para 2050 España tendrá la población más anciana de Europa.

En cuanto a los octogenarios, Madrid es la tercera comunidad con la mayor cantidad de ellos: poco más de 245.000. Y ellos no se inmutan. Algunos sufren la soledad y se inscriben en organizaciones civiles que les procuran acompañantes que resultan ser -sobre todo- inmigrantes que antes de pagar una renta inaccesible prefieren ser la compañía de alguien por poco.

Pero otros son parte del gran movimiento de la ciudad. En estos días de invierno y frío, los tapados de pieles en colectivos y paradas son una postal diaria a toda hora, o al menos hasta la medianoche que es el horario en que terminan las funciones de cine, teatro, musicales y etcétera de opciones culturales en las que invierten su tiempo.

Pareciera que en esta época del año prefieren cambiar el banco de la plaza, desde donde todo lo observan y lo comentan, por los paseíllos de las tardes y de los fines de semana. Las penas quedaron atrás y parecieran decir a los jóvenes que los observan que no piensan quedarse sentados en su casa mirando la televisión y esperando a que el tiempo pase.

Claro que están aquellos que viven olvidados en sus departamentos ornamentados con todo lo que recuerde su amor a España, pero cada vez más se animan a salir. Si esta ciudad no se los hace difícil, pues son bienvenidos en comercios, restaurantes y teatros. Los días de lluvia más vale no pensar en ir al cine, porque ellos -tranquilitos- se fueron con sus paraguas y no dudaron en hacer una cola de tal vez una hora para tener una butaca.

en el banco

en el banco

Sin embargo no está de más decir que no siempre son fáciles de tratar. Como buenos españoles, son obstinados y quejones. Nunca falta escuchar los insultos de aquel viejo al que no atienden en un local o al que alguien no le cae bien sólo porque lo miró. Son obstinados también en los colectivos donde, si vienen llenos, se dan el lujo de rechazar invitaciones a algún asiento. Como si dijesen: “Joven, muchas gracias, pero puedo mantenerme en pie tanto como tú”.

Este fenómeno es el reflejo de cuestiones positivas como el avance de la medicina y la esperanza de vida, pero lamentablemente no viene acompañado por el crecimiento parejo de la población en edad activa. En España la situación se ve algo compensada con la masa de inmigrantes aunque no por esto es dejada de lado y es objeto de análisis constante.

En Argentina la población total de mayores de ochenta años es de 760.00. ¿Cuál es su situación? En Buenos Aires puede darse una situación semejante a la Madrid, pero, ¿en el resto del país? ¿En Salta? Los jubilados de nuestra provincia han hecho sentir su voz en este último tiempo pero sus quejas nos han sido muy bien recibidas, al menos a nivel nacional. ¿Por qué los hacemos sentir uno de los sectores más desprotegidos? ¿Porqué sienten que sólo se tienen a ellos mismos?

Para reflexionar.


Ene 10 2009

un ibérico por favor

El palacio del jamón

El palacio del jamón

Como pudimos ver hasta ahora, fenómenos sociales, políticos e históricos son una constante en la España de hoy. Sin embargo, ninguno de ellos pasa sin unos buenos jamones detrás, testigos privilegiados y… devorados.

 

Hasta los extranjeros de las culturas más variadas de un día para el otro adoptan para su dieta diaria en suelo español fiambres de todos los tipos. Excepto –claro- los musulmanes que, por cuestiones religiosas, no pueden consumir nada derivado del cerdo. Sin embargo, me animaría a afirmar que más de un musulmán no se debe haber resistido a la tentación.

 

Es que aquí las patas de jamón se exponen cual si fuesen la manzana prohibida del Paraíso. Tan sólo en el centro de Madrid deben existir cerca de una veintena de locales del tipo del  “Museo del Jamón” o del “Paraíso del Jamón”, al mismo tiempo que no hay cervecería que no ofrezca una tabla de ibéricos, lo mismo que cualquier local de comidas.

 

Debo confesar que no he podido quedar al margen de tan apetitosa costumbre y ya empecé a extrañarla, considerando que regresaré a Argentina pasada la primera mitad del año. Allí me recuerdo analizando y reanalizando las tablas de fiambres de los supermercados y suspirando por sus precios o aspecto, cuando acá nada de eso preocupa.

 

Pensar sino que a cualquier hora del día uno puede comer un buen ‘montadito’ de jamón crudo acompañado de una caña (cerveza tirada) por menos de tres euros. Diría que ni los ‘bolichones’ españoles de Buenos Aires pueden ofrecer este precio (sin hacer conversión de monedas, o hasta incluso tal vez con ella).

 

Justamente, pareciera también que el acompañante indispensable es la cerveza. Aunque en realidad lo es para cada comida y en cualquier momento. No se extrañen pues de que en McDonalds haya quienes a su desayuno le sumen una latita de cerveza, o de que en los comedores de las universidades estén permitidas también. Sí pueden extrañarse de que las panzas cerveceras no sean parte del panorama cotidiano. ¿Españoles afortunados? ¿o sacrificados?

 

jamón, chorizo y caña

jamón, chorizo y caña

Tal vez he despertado la envidia de algún paladar exquisito, pero les aseguro que acá también faltan muchas manos maestras de nuestra cocina. ¡Qué decir en primer lugar de nuestras empanadas! O de nuestros verdaderos bifes de carne vacuna, qué acá se parecen más a un fiambre del conjunto. Cada cosa con lo suyo, ¿no?


Ene 6 2009

Los de fuera

a la vista

a la vista

La inmigración es hoy un tema delicado en cualquier parte del mundo. Hasta en la propia Argentina, donde uno cree que está a salvo de sus peores consecuencias pero se vive con intensidad, sobre todo con aquellos de países vecinos o cercanos. Paraguayos, bolivianos y peruanos viven en condiciones nefastas, hacen trabajos forzosos, viven aislados y sufren un cierto nivel de discriminación.

 

El fenómeno se da de manera absolutamente distinta en España debido a las cantidades y diversidad de procedencias, pero no por eso deja de ser comparable. Puedo hablar desde el caso de Madrid, porque tengo entendido que no es igual en todo el país.

 

En Madrid, por más que los números no sean los mismos, la inmigración que hay es comparable a la Argentina de aquellos años de masiva invasión de extranjeros. Sobre todo en el sentido de que están en cada esquina, en cada bar, en cada negocio, en el transporte público…

 

En cuanto a números oficiales de un año atrás, de la población empadronada en la ciudad, el 16 por ciento era extranjero, pero hay que recordar a los ilegales y a los que están de paso.  Así, la población local se ve superada por tanta inmigración porque, justamente los de fuera son los que atiborran los servicios públicos y las calles, llevando a uno a preguntarse ¿y dónde están los madrileños?

 

Pues están trabajando y pagando impuestos, con un perfil más bajo que la masa inmigrante. Si están enojados con la situación, no lo hacen saber tanto. Uno escucha de quejas o de casos aislados de violencia, pero la verdad es que hay una convivencia pacífica pues la situación ya se ha vuelto insalvable y hay que aceptarla.

 

Son los mismos inmigrantes quienes se quejan más y constantemente resaltan que los hacen sentirse inferiores. Tampoco ven con agrado que el Gobierno lance planes como el de Retorno Voluntario, cuando es comprensible frente al nivel de desempleo que va en aumento tras la caída de la construcción y el congelamiento de nuevos contratos con la crisis mundial.

 

Igualmente, la invasión se hace evidente no sólo en cuanto a los puestos de trabajo sino también en cuanto a una cuestión cultural y de pérdida de la identidad. Pensar sino en los españoles que envían a sus hijos a las escuelas, donde se encuentran con niños musulmanes, asiáticos que hablan en sus lenguas, latinos, rumanos, africanos y a quienes hay que tratar a todos por igual, tratando de unificar costumbres. Pero, ¿cómo se les enseña a esos niños el sentimiento patriótico? Lo mismo se preguntan sus padres.

 

Evidentemente la inmigración representa consecuencias de todo tipo, algunas de ellas impensadas pero con las que el español de a poco aprende a convivir, no tolerando claro actos de violencia de los mismos extranjeros.

 

Sin embargo, antes de cerrar, quisiera aclarar que este tema da para muchísimos debates más que constantemente se reflejan en los medios y en los que hay diferentes posturas. Ventajas y desventajas, favorecidos y desfavorecidos, justicias e injusticias… Por lo tanto, seguramente volveremos a hablarlo.

 

Ahora, la pregunta: considerando las nuevas condiciones económicas locales y mundiales, ¿qué me dicen de la situación de los inmigrantes hoy en Argentina o en Salta concretamente?